Este blog pretende ser un recurso didáctico para estudiantes universitarios, pero también un punto de encuentro para todas aquellas personas interesadas por la Historia del Arte. El arte es un testimonio excepcional del proceso de la civilización humana, y puede apreciarse no sólo por sus cualidades estéticas sino por su función como documento histórico. Aquí se analiza una cuidada selección de obras de pintura, escultura y otras formas de expresión artística, siguiendo en ciertos aspectos el método iconográfico, que describe los elementos formales, identifica los temas que representan e interpreta su significado en relación a su contexto histórico y sociocultural.

miércoles, 21 de julio de 2010

LOS BURGUESES DE CALAIS


Los burgueses de Calais (1885-1895) es una de las obras más importantes de Auguste Rodin. Autodidacta y experimental, Rodin convivió con el impresionismo pictórico y confirió a su obra una estética singular, precursora del expresionismo, que puso fin al esfuerzo de imitación de la realidad que aún entonces lastraba la escultura tradicional. Además de eso, se atrevió a introducir nuevos recursos plásticos como el énfasis en la anatomía para expresar la espiritualidad humana (aunque ello provoque cierta desproporción entre los miembros), el desarrollo de una nueva concepción de la escultura como monumento público, y la importancia del soporte (que hasta la época sólo se había considerado como un pedestal que alejaba la estatua respecto del espectador).
La obra que comentamos aquí fue un encargo del ayuntamiento de Calais, para homenajear en la plaza principal de la ciudad una hazaña heroica, la de un grupo de seis personas que se entregaron voluntariamente a los conquistadores ingleses, para evitar la completa destrucción y saqueo de Calais al inicio de la Guerra de los Cien Años. La historia es la siguiente: tras varios intentos de asalto infructuosos por parte de los ingleses, el rey Eduardo III decidió sitiar la ciudad durante un año para dejar morir de hambre a sus habitantes. En julio de 1347 se esperaba un envío de víveres que hubiera dado un respiro a los sitiados, pero fue interceptado, así que el consejo municipal se vio obligado a expulsar de la ciudad a 500 niños y ancianos para permitir a los demás sobrevivir. Sin embargo, los ingleses les impidieron la huida, dejándolos morir de hambre delante mismo de las murallas. Después de meses de agonía y arduas negociaciones, el rey Eduardo aceptó respetar la vida de los pobladores si seis hombres notables se rendían simbólicamente ante él, y le entregaban las llaves de la ciudad, vestidos en camisón y con una soga amarrada a sus cuellos en señal de sumisión. Uno de los hombres más ricos de la ciudad, Eustache de Saint-Pierre, se ofreció voluntariamente, junto con Jacques y Pierre de Wissant, Jean de Vienne, Andrieu d'Andres y Jean d'Aire. Los seis burgueses se vistieron según los deseos del rey, se despidieron de una multitud afligida de hombres, mujeres y niños, y fueron escoltados por el alcalde hasta el campamento inglés, donde fueron abandonados a su suerte. Entonces, los soldados ingleses los condujeron frente a la tienda del rey Eduardo y les obligaron a arrodillarse para entregarle las llaves de la ciudad. El rey los miró con inquina y en silencio durante un largo tiempo, antes de dar la orden de que los ahorcaran. Sólo la mediación de los propios caballeros ingleses y de la reina Felipa lograron salvar a los burgueses de la muerte. Pero la ciudad de Calais permanecería bajo dominio inglés hasta el año 1558.
Rodin diseñó un conjunto de esculturas en bronce y las situó en un podio bajo, a ras del suelo, para que la gente pudiera contemplarlas mejor. La posibilidad de enfrentarse cara a cara con cada uno de los personajes, incluso de caminar entre ellos, permitió al artista explayarse en los detalles de los rostros y las expresiones. Las seis personas representadas son retratos individualizados por el valor singular de su vestimenta, su fisionomía, sus gestos, etc. Pero Los burgueses... también es una obra colectiva, en la que las personas se dirigen juntas hacia su destino inexorable, en una especie de movimiento rotatorio, de gran profundidad existencial. Rodin expresó con realismo el drama de estos hombres que habían sobrevivido un año de sitio, y ahora daban su primer paso hacia una muerte segura. El conjunto no muestra un instante preciso, congelado en el tiempo, sino un espectro de sentimientos, pensamientos y dilemas morales expresados de forma muy variada. Algunos personajes se inclinan, otros muestran su angustia y desesperación, otros se refugian en la apatía, otros tratan de sobrellevar el dolor con la mayor dignidad y orgullo posibles, todos dudan...
A pesar de las indicaciones dadas por Rodin, las esculturas fueron valladas y colocadas sobre un pedestal, lo que alteraba completamente sus intenciones originales. El monumento no gustó al principio, sobre todo a las autoridades, porque decían que transmitía desmoralización y derrota. Pero después de la I Guerra Mundial, se le atribuyó otro significado, el de la tenacidad y abnegación de la resistencia francesa frente a los invasores, así que el monumento fue puesto a ras del suelo, y el Estado concedió a Rodin la Legión de Honor. Hoy existen varias versiones del monumento, en Londres, en Nueva York, en la Universidad de Stanford, etc., además del que todavía subsiste en Calais.

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2 comentarios:

  1. Doctor, cuando hace un par de años camino del ferry que nos llevaría a Dover y posteriormente a enomarnos de tierras británicas hicimos parada en Calais visitamos la escultura protagonista de su post. En la oficina de Turismo de la localidad nos hicieron el apunte a modo de curiosidad de que uno de los personajes de la escultura era un autoretrato del propio Rodin, lo cierto es que no le encontramos parecido a ninguno, ¿es cierto o una simple invención de un funcionario galo con ganas de hacerse el interesante ante unos turistas españoles?

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  2. No creo que haya ningún autorretrato de Rodin en esta escultura. No tendría mucho sentido porque trata de representar a personajes históricos individualizados. Lo único que podríamos aceptar es que la barba del personaje central, Eustache de Saint-Pierre, tiene un aire a la que solía llevar el escultor, según puede apreciarse en algunas de sus fotografías. Pero de ahí a decir que es un autorretrato...

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