Este blog pretende ser un recurso didáctico para estudiantes universitarios, pero también un punto de encuentro para todas aquellas personas interesadas por la Historia del Arte. El arte es un testimonio excepcional del proceso de la civilización humana, y puede apreciarse no sólo por sus cualidades estéticas sino por su función como documento histórico. Aquí se analiza una cuidada selección de obras de pintura, escultura y otras formas de expresión artística, siguiendo en ciertos aspectos el método iconográfico, que describe los elementos formales, identifica los temas que representan e interpreta su significado en relación a su contexto histórico y sociocultural.

jueves, 14 de abril de 2011

EL FRONTAL DE LOS ARCÁNGELES

El llamado Frontal del Altar de los Arcángeles es una tabla pintada que servía de pantalla o antipendio a la mesa del altar mayor. Fue realizada en estilo románico entre 1220 y 1250, y hoy se conserva en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Tradicionalmente se ha pensado que este tipo de frontales pintados eran una versión barata de los frontales de orfebrería, que la nobleza y los reyes solían donar a los grandes centros eclesiásticos. Tenemos noticias documentales de cómo algunos templos románicos y bizantinos se ornamentaban con placas labradas en oro y plata, acompañadas de esmaltes, que representaban grandes ciclos narrativos inspirados en las Sagradas Escrituras. Sin embargo, la tesis más reciente relaciona estos frontales pintados con las miniaturas medievales, por su semejanza compositiva y su técnica pictórica. Sea como fuere, se trata de obras sencillas, ejecutadas por artistas anónimos que trabajaban en los talleres monacales o catedralicios, desde donde se abastecía a las humildes parroquias de los alrededores.
La fabricación y decoración de estas obras era bastante compleja. Primero se elaboraba un soporte de madera mediante la unión de varios listones encolados y unidos por clavijas, sostenidos en el reverso por grandes travesaños. Luego se enmarcaba la estructura en un bastidor que a veces podía llevar refuerzos de metal, y se preparaba la superficie para aplicar la pintura. Esta preparación incluía dos capas de yeso, una más gruesa de base y otra más fina. Sobre esta última se hacía el dibujo por medio de incisiones o simples trazos, y finalmente se pintaba al temple. La pintura al temple implica que los pigmentos, normalmente de origen mineral, se mezclan con un aglutinante orgánico como la yema de huevo o la llamada cola de cabritilla, obtenida a partir de la cocción de pieles y vísceras de animales.
Una vez terminada, la pieza era sometida a un especial rito de bendición para convertirla en un objeto sagrado. Esta ceremonia era conocida como «acolouthia» y tenía muchas similitudes con la que se practicaba sobre los iconos bizantinos. Consistía en ungir la imagen en el altar, rezar una serie de oraciones para que descendiese sobre ella la gracia divina, y mantenerla intacta durante cuarenta días antes de empezar a utilizarla durante la misa. Su función exacta en la liturgia no está clara, pero es evidente que la mayoría de los temas iconográficos representados, están relacionados con el rito de la consagración eucarística y el misterio de la transubstanciación. En todo caso, el buen estado de conservación de estas piezas nos inducen a pensar que durante buena parte del año se hallaban cubiertas por un paño, y por tanto, no eran visibles para el público salvo en ocasiones importantes.
Tanto la composición como la iconografía de este frontal son bastante inusuales. Representa en cuatro viñetas rectangulares, a manera de un cómic, escenas relacionadas con la historia de los arcángeles Miguel y Rafael. En el Cristianismo, los arcángeles son una categoría superior de ángeles cuya función es tanto la de mensajeros como la de intercesores entre Dios y los hombres. La Iglesia Católica reconoce a tres de ellos: San Miguel, que es el jefe del ejército celestial; San Gabriel, que es el mensajero de Dios; y San Rafael, que es el protector de los viajeros y el sanador enviado por Dios para curar las enfermedades.
En la primera escena del frontal, arriba a la izquierda, aparecen San Miguel y San Gabriel, convenientemente identificados por letreros, llevando el alma de un difunto hacia el cielo. En la segunda escena, arriba a la derecha, se muestra a San Miguel derrotando a un dragón, que en los bestiarios medievales era identificado como símbolo del mal. La escena inferior izquierda se denomina «psicostasis» y representa a San Miguel en el acto de pesar el alma de un difunto el día del juicio final, con el fin de valorar sus buenas o malas acciones; como detalle curioso se incluye la figura de un demonio negro tratando de descompensar la balanza, con la intención de condenar al difunto por sus malas acciones. La última escena, abajo a la derecha, se refiere al milagro del Monte Gargano, según el cual San Miguel se apareció en ese lugar del sur de Italia. La historia es la siguiente: un rico campesino había perdido una res muy valiosa, y salió al monte a buscarla acompañado de varios ayudantes y del obispo de Siponto; cuando la encontraron, dentro de una caverna, uno de los ayudantes lanzó una flecha para despertar a la res pero sorprendentemente la flecha se volvió en su contra e hirió al arquero; entonces San Miguel se reveló al obispo y le indicó que estaba protegiendo ese lugar, donde debía construirse una iglesia dedicada a todos los ángeles, que se convirtió en centro de peregrinación durante toda la Edad Media.

3 comentarios:

  1. Hola,
    Acabo de enterarme de la existencia de este frontal. Parece ser que proviene de mi pueblo, Egillor, en navarra. Es precioso! Conoce usted las peripecias de esdta obra para acabar en el museo de arte de catalunya.

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  2. Hola David, encantado de verte por aquí.
    En la página web del MNAC el Frontal de los Arcángeles consta como de procedencia desconocida, aunque en la mayoría de las referencias bibliográficas se admite su vinculación con Egillor. Hay un intenso debate sobre si se trata de una obra del Maestro de Lluçà o Maestro del Llusanés, y por tanto perteneciente al círculo artístico del románico catalán. La enciclopedia ARS HISPANIAE plantea la posibilidad de que en realidad sea una tabla lateral, no un frontal, y sugiere que los anticuarios tenían informaciones poco claras. El caso es que a principios del siglo XX la tabla estaba en la colección artística del industrial barcelonés Lluis Plandiura. Debido a una fuerte crisis en sus negocios del comercio de azúcar, Plandiura se vio obligado a vender su colección en 1932 a la Junta de Museos de Barcelona por siete millones de
    pesetas. Desde entonces, el Altar de los Arcángeles pertenece al MNAC.

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  3. Muchas gracias Josué!!
    La verdad es que llama la atencion la referencia a Egillor (sino es de Egillor, porque iba a mencionarse un pueblico de 20 habitantes por aquel entonces?) y tambien da mucho que pensar que en la misma colección Plandiura se halle una tabla +- parecida del pueblo de Arteta, que está en el mismo valle a 5 minutos de Egillor.
    En fin, un misterio bonito para el pueblico.
    Gracias de nuevo!

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