Este blog pretende ser un recurso didáctico para estudiantes universitarios, pero también un punto de encuentro para todas aquellas personas interesadas por la Historia del Arte. El arte es un testimonio excepcional del proceso de la civilización humana, y puede apreciarse no sólo por sus cualidades estéticas sino por su función como documento histórico. Aquí se analiza una cuidada selección de obras de pintura, escultura y otras formas de expresión artística, siguiendo en ciertos aspectos el método iconográfico, que describe los elementos formales, identifica los temas que representan e interpreta su significado en relación a su contexto histórico y sociocultural.

jueves, 25 de octubre de 2012

LA COPA DE LOS MONOS

La llamada Copa de los Monos es un lujoso vaso esmaltado con numerosas figuras de simios, que se conserva en The Cloisters, una de las secciones del Metropolitan Museum de Nueva York. Su llegada a esta colección neoyorquina es bastante azarosa. Fabricada con toda seguridad en la corte borgoñona de Felipe el Bueno, hacia 1425, pasó a Florencia, a manos de Piero de Medici hacia 1464. Algo más tarde, en torno a 1585, la copa fue adquirida por el Conde de Arundel y permaneció en Inglaterra hasta finales del XIX. Durante la primera mitad del siglo XX experimentó repetidas compraventas que la hicieron viajar por diversas colecciones privadas de Europa hasta que finalmente llegó al Metropolitan en 1952.
El vaso mide 20 cm de alto, es de forma cilíndrica obtusa, con la boca más ancha que la base, y no lleva tapa aunque originalmente debió tenerla. Está apoyado sobre una peana cuatrilobulada, decorada con un friso de hojas y flores, sobre la que se dispone una serie de vanos trebolados, todo de plata. El fuste queda dividido en tres cuerpos por medio de dos molduras de plata dorada que la circundan: la inferior más sencilla, con forma de anilla, y la superior más elaborada, con forma de tronco del que sobresalen motivos vegetales y hojas. La boca queda destacada por otra moldura de plata con forma de anilla, similar a la primera. La superficie está completamente pintada con esmalte, mediante una técnica poco común. El fondo es de color negro y las figuras están trabajadas a grisalla aunque también se distinguen otras tonalidades. Destacan especialmente las figuras de los monos y los motivos vegetales con los que se entremezclan, ambos en blanco grisáceo. Otros detalles aparecen retocados con turquesa, ocre y amarillo.
La Copa de los Monos es uno de los más ricos testimonios de la orfebrería esmaltada de la Baja Edad Media. Además de por su valor artístico y material es especialmente interesante por su iconografía. La figura del mono suele utilizarse como una alegoría de la locura, las pasiones incontroladas o la pereza pero en este caso los dibujos representan una historia en particular, inspirada en la mitología griega. Sus protagonistas son dos hermanos que vivían en los bosques de las Termópilas, y que eran conocidos como los Cércopes. Luciano los describe como traviesos incorregibles, mentirosos y tramposos. Los Cércopes intentaron robar sus armas a Hércules mientras estaba dormido y el héroe los castigó colgándoles cabeza abajo de una viga. Pero le hicieron tanta gracia sus muecas y sus chanzas que al poco tiempo los soltó. Como ellos continuaron con sus fechorías, finalmente Zeus los transformó en monos y los confinó a las islas Pitecusas; de esta última parte de la historia ha quedado como legado el género biológico «cercopithecus».
La historia fue reinterpretada en la copa de forma popular, y Hércules parece un viajero incauto al que una banda entera de monos le roba la ropa sin que se despierte. Así, los ladrones constituyen un divertido símbolo del atrevimiento y la sinrazón y ya están retratados con forma simiesca. Mientras tanto, en el resto del vaso, otros monos aparecen dispersados por las ramas de los árboles realizando múltiples travesuras con su parte del botín: se visten con la ropa del viajero de manera estrafalaria, se juegan a los dados quién se queda con qué, tocan varios instrumentos musicales, se cuelgan bocabajo de las ramas, etc.
La comicidad del tema, en fin, está en consonancia con el gusto estético del llamado Gótico Internacional, que se desarrolló en las cortes europeas más suntuosas entre finales del siglo XIV y la primera mitad del XV. Pero también entronca con esa visión simpática que el Renacimiento prodigó hacia el mundo clásico y que sirvió de inspiración a humanistas como Erasmo de Rotterdam, quien años más tarde escribiría precisamente un libro titulado Elogio de la Locura (1511).


MÁS INFORMACIÓN:
http://www.metmuseum.org/toah/works-of-art/52.50 

2 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por este blog: me resulta útil e interesante. Me encantaría comentara algo más de la técnica de orfebrería a la que hace referencia en este vaso.

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  2. Hola Salvador.
    La técnica empleada en esta copa se denomina "esmalte pintado" y consiste en que la pasta de esmalte se aplica directamente sobre la superficie de plata, como si se tratase de pintura. En esta técnica no se utilizan los pequeños tabiques de metal que separan los colores, como se hace en la técnica de "champlevé", ni las líneas incisas que facilitan las guías por las que aplicar el esmalte, como ocurre en otros casos. La verdad es que desde el punto de vista técnico, la Copa de los Monos es una obra excepcional.
    Por otra parte, la utilización de una gama de colores grises (grisalla) era poco usual en aquella época, aunque también se encuentra en otras obras vinculadas a la corte de los Duques de Borgoña. Si quieres saber más sobre este tipo de orfebrería te recomiendo que consultes la documentación (en inglés) disponible en el enlace del Metropolitan Museum que os incluyo al final de la entrada.

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