Este blog pretende ser un recurso didáctico para estudiantes universitarios, pero también un punto de encuentro para todas aquellas personas interesadas por la Historia del Arte. El arte es un testimonio excepcional del proceso de la civilización humana, y puede apreciarse no sólo por sus cualidades estéticas sino por su función como documento histórico. Aquí se analiza una cuidada selección de obras de pintura, escultura y otras formas de expresión artística, siguiendo en ciertos aspectos el método iconográfico, que describe los elementos formales, identifica los temas que representan e interpreta su significado en relación a su contexto histórico y sociocultural.

jueves, 13 de diciembre de 2012

EL CONTRASTE

El estudio de la historia del Arte puede abordarse desde cuatro enfoques principales: biográfico, sociocultural, formal e iconológico. El enfoque biográfico se centra en la trayectoria vital y profesional de los artistas, considerando que las obras de arte son un reflejo de su personalidad y de sus capacidades. Por su parte, el enfoque sociocultural tiene en cuenta el contexto histórico y los diversos factores que condicionan las creaciones artísticas, con el fin de entender por qué y cómo son representadas así. El análisis formal, en tercer lugar, plantea que los aspectos materiales, compositivos y estilísticos son suficientemente valiosos por sí mismos, y que lo más interesante es reconocer las peculiaridades técnicas de la obra de arte. Finalmente, la iconología pretende comprender el significado de los símbolos y de los mensajes que transmite la obra de arte, mediante el estudio de las fuentes históricas, literarias, mitológicas o religiosas que le sirvieron de inspiración.


La imagen que reproducimos aquí puede analizarse desde varios puntos de vista aunque seguramente como mejor se explique es desde el enfoque sociocultural. Es un grabado de Thomas Rowlandson, de 27,3 x 37,2 cm, realizado con aguafuerte y coloreado a mano con acuarela a partir de un diseño original de George Murray, político y oficial de la Royal Navy. La obra fue publicada en Inglaterra en 1792, por la Association for the Preservation of Liberty and Property against Republicans and Levellers, y alcanzó tal notoriedad que se conservan numerosas copias de la misma en museos, bibliotecas y colecciones de todo el mundo.
Representa dos círculos con reborde dorado y varias figuras alegóricas en su interior, que hacen alusión a situaciones políticas opuestas. El de la izquierda viene titulado como la «Libertad Británica» y el de la derecha como la «Libertad Francesa». Debajo de cada círculo hay una inscripción con una lista de palabras referidas a cada una de las dos situaciones. El contraste entre ambas es enfatizado no sólo por esas palabras sino también por las figuras incluidas en el interior de los círculos. En la base de toda la composición hay una leyenda que interpela al espectador preguntando «Which is the best» (¿cuál es mejor?).
La figura de la izquierda es una personificación de las Islas Británicas llamada Britania, fácilmente reconocible porque sigue un arquetipo que fue representado por primera vez en monedas romanas de bronce del siglo I d.C., bajo el gobierno del emperador Adriano. Según este arquetipo, Britania aparece como una matrona romana sentada, vestida de púrpura y blanco, tocada por un casco corintio similar al de la diosa Minerva, armada con una lanza o un tridente y apoyada sobre un escudo con la bandera del Reino Unido. Un elemento habitual es el león dormido a sus pies porque se trata de un animal presente tanto en la heráldica de Inglaterra como de Escocia y del Principado de Gales. Los autores del grabado introdujeron, además, varios detalles particulares que enriquecieron el sentido político de la alegoría. Uno es el gorro frigio que remata la lanza como símbolo de la libertad; otro es la balanza de la justicia que Britania sostiene en la mano izquierda; y el último es un pliego de papel que muestra en su mano derecha y en el que se lee «Magna Carta», el documento del año 1215 que constituye el origen de los derechos y libertades del pueblo de Inglaterra frente a la tiranía. La imagen condensa una gran cantidad de significados, a los que se añade la prosperidad general de la nación, representada en el árbol del fondo y en el barco que se aleja hacia el horizonte; éste último es especialmente emblemático por el poderío de la flota naval británica en aquellas fechas.
La inscripción debajo de Britania recoge las siguientes palabras, que identifican el verdadero sentido de su libertad: religión, moralidad, lealtad, obediencia a las leyes, independencia personal, seguridad, justicia, heredad, protección, propiedad, industria, prosperidad nacional y felicidad (esta última subrayada).
La figura de la derecha ofrece el oportuno contraste a todo lo anterior. Personifica a Francia como una mujer cubierta de harapos, con las serpientes de la gorgona Medusa en vez de cabellos, y una espada corta cubierta de sangre en la mano siniestra. Está pisoteando un cadáver decapitado y con la otra mano enarbola un tridente en el que se ve la cabeza de aquel y dos corazones ensartados. La espantosa imagen se complementa con un hombre ahorcado de una farola en el fondo de la composición. La visión de esta Francia no se inspira en la cultura romana ni sigue los patrones clásicos de representación de alegorías. Por el contrario, pretende transmitir un mensaje inequívoco de los defectos del país vecino, utilizando un lenguaje visual directo y vulgar.
La inscripción debajo de Francia recoge las siguientes palabras, que identifican el verdadero sentido de su libertad: ateísmo, perjurio, rebelión, felonía, anarquía, asesinato, igualdad, locura, crueldad, injusticia, traición, ingratitud, ociosidad, hambruna nacional, ruina privada y miseria (esta última subrayada).
Siguiendo una explicación sociocultural, el contraste representado se entiende mejor si lo ponemos en relación con los hechos históricos contemporáneos a la fecha de realización del grabado, concretamente con los que acontecieron durante Revolución Francesa. En agosto de 1792, los desarrapados asaltaron el Palacio de las Tullerías y la Convención abolió la monarquía, instaurando la Primera República Francesa. En enero de 1793, el rey Luis XVI fue guillotinado y pocos meses después comenzaría el periodo del Terror, liderado por los jacobinos. En la mayoría de los países de Europa se percibió la revuelta en Francia como un proceso radical y sangriento que sólo conducía a la destrucción de todo lo establecido y al caos político. Como contrapartida, Gran Bretaña vivía entonces una época de prosperidad extraordinaria, sustentada en el mantenimiento de sus instituciones y en su poderosa expansión marítima y comercial. Este estado de cosas se había conseguido más de un siglo atrás, gracias a la Revolución Gloriosa de 1688. Durante la misma, y sin derramamiento de sangre, se había asentado el parlamentarismo liberal como sistema político gracias a la acertada confluencia de intereses de la monarquía, la nobleza, la clase media y la Iglesia anglicana. De modo que la pregunta resulta obvia: ¿cuál es mejor?

2 comentarios:

  1. Me ha parecido muy interesante tu apreciación. Sigo con gran interés tu blog. Felicidades!!!

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  2. Muchas gracias Salvador. El año que viene seguiremos disfrutando y aprendiendo juntos de estas curiosidades que nos ofrece la Historia del Arte.
    Feliz Navidad.

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