Este blog pretende ser un recurso didáctico para estudiantes universitarios, pero también un punto de encuentro para todas aquellas personas interesadas por la Historia del Arte. El arte es un testimonio excepcional del proceso de la civilización humana, y puede apreciarse no sólo por sus cualidades estéticas sino por su función como documento histórico. Aquí se analiza una cuidada selección de obras de pintura, escultura y otras formas de expresión artística, siguiendo en ciertos aspectos el método iconográfico, que describe los elementos formales, identifica los temas que representan e interpreta su significado en relación a su contexto histórico y sociocultural.

lunes, 8 de agosto de 2016

EL CERVATILLO DE MEDINA AZAHARA

Madinat al-Zahra fue un fastuoso complejo áulico que sirvió como residencia del califa, expresión simbólica de su poder y sede de la corte de los Omeyas durante el siglo X. Fue fundado por Abd al-Rahman III en el año 936 sobre tres grandes terrazas escalonadas, al pie de Sierra Morena, a unos seis kilómetros de la ciudad de Córdoba. Contaba con un alcázar defensivo, un pórtico monumental, una mezquita, varios edificios de planta basilical, estancias nobles, un salón del trono, jardines y numerosas dependencias administrativas y de servicio. A este conjunto hay que sumarle una amplia red de infraestructuras viarias e hidráulicas que conectaban el palacio con su entorno y hacían posible su abastecimiento.
La construcción de todo esto avanzó muy rápidamente, durante los reinados de Abd al-Rahman III y Al-Hakam II, aunque apenas un siglo después Medina Azahara fue destruida y abandonada, como consecuencia de las guerras civiles que asolaron el Califato de Córdoba. Redescubierta en el siglo XIX y excavada sistemáticamente a partir de 1911, hoy es uno de los lugares de visita obligada para comprender y valorar en su justa medida la magnificencia del legado cultural de al-Andalus.
Entre las piezas más singulares rescatadas de este conjunto arqueológico, se encuentra un cervatillo de bronce que pertenece a los fondos del Museo Arqueológico de Córdoba pero ha sido incluido en la exposición permanente del nuevo centro de interpretación de Medina Azahara, inaugurado en 2009. Realizada en la segunda mitad del siglo X, mide 61,6 cm de altura máxima y está profusamente decorado por todo el cuerpo con roleos grabados que encierran hojas nervadas, mientras que en el pecho ostenta un elaborado rosetón. La finalidad de esta escultura era ornamental pero también funcional: era un surtidor de una fuente. El cilindro de la base y la peana son huecos, lo que permite el paso del agua hacia las patas y el cuello, hasta hacerla manar por la boca. El estado de conservación de la figura es excelente, aunque le faltan las astas, de las que sólo se aprecian los orificios donde se ajustaban. Por su calidad y preciosismo, se trata de un testimonio excepcional de la metalistería suntuaria producida en los talleres reales de Medina Azahara. Otras esculturas de bronce de la misma procedencia y factura similar son la cierva del Museo Arqueológico Nacional (la segunda imagen reproducida aquí) y otra conservada en el Museo Nacional de Qatar, que fue recientemente publicada en el catálogo de la exposición El esplendor de los Omeyas cordobeses (2001).
La utilización de animales como motivo artístico en al-Andalus fue más habitual de lo que se piensa. En época califal aparecen tanto en piezas de orfebrería como en cerámicas, relieves, capiteles, etc. localizados en espacios públicos y privados por igual. También se da en períodos posteriores, como el famoso ejemplo de la Fuente de los Leones en la Alhambra. La explicación debe buscarse en un refinado gusto por el lujo, una fuerte influencia de la cultura oriental y una evidente liberalización de los preceptos religiosos del Islam, que en España se vivieron de manera mucho más laxa que en otras zonas del mundo árabe.
Es cierto que la interpretación más rigorista del Islam prohíbe la representación artística de seres vivos que tengan alma (personas y animales), por considerarse un intento de imitar el acto creador de Alá, que es el único con verdadero poder de creación. Tampoco se permiten las imágenes de Alá o del profeta Mahoma porque pueden inducir a la idolatría, ni las figuras que tienen como objetivo glorificar a un personaje porque suponen un acto de ostentación inadecuado para un hombre mortal. Pero algunos sabios y juristas musulmanes admiten excepciones a la norma, sobre todo entre los suníes. Así, por ejemplo, se pueden producir, adquirir o guardar imágenes que representen seres animados de pequeño tamaño o que estén colocadas en un lugar donde no se le preste especial importancia (sobre una alfombra, en un rincón, etc.), evitando en todo caso su veneración. Los documentos históricos y los restos arqueológicos prueban cómo en al-Andalus se optó repetidamente por sortear la prohibición religiosa y potenciar una extraordinaria creatividad artística mediante las más diversas estratagemas.


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