Este blog pretende ser un recurso didáctico para estudiantes universitarios, pero también un punto de encuentro para todas aquellas personas interesadas por la Historia del Arte. El arte es un testimonio excepcional del proceso de la civilización humana, y puede apreciarse no sólo por sus cualidades estéticas sino por su función como documento histórico. Aquí se analiza una cuidada selección de obras de pintura, escultura y otras formas de expresión artística, siguiendo en ciertos aspectos el método iconográfico, que describe los elementos formales, identifica los temas que representan e interpreta su significado en relación a su contexto histórico y sociocultural.

miércoles, 25 de octubre de 2017

LAS ARTES LIBERALES

Presentamos hoy dos pinturas similares que representan a las siete Artes Liberales, es decir la suma de las principales disciplinas o profesiones académicas cultivadas por los hombres libres, en oposición a las menospreciadas como Artes Serviles, que eran los oficios mecánicos o manuales propias de los siervos. Las Artes Liberales se agrupaban en dos grupos, el Trivium y el Quadrivium. El Trivium, que en latín significa «tres vías», abarcaba las ciencias relacionadas con el correcto uso de la Lengua, que eran la Gramática, la Retórica y la Dialéctica (en ocasiones denominada Lógica), mientras que el Quadrivium, o «cuatro vías», se refería a las ciencias vinculadas con las Matemáticas, que eran la Aritmética, la Geometría, la Música y la Astronomía.


La primera imagen es un panel que inicialmente fue atribuido a Domenico di Michelino pero que los últimos estudios han rectificado en favor del círculo de Francesco Pesellino. Fue realizado con témpera hacia 1450 en Florencia, aunque hoy está en el Birmingham Museum of Art de Alabama. La segunda es una tabla pintada al temple hacia 1460 por Giovanni di Ser Giovanni, apodado Lo Scheggia, que se conserva en Barcelona, en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. La composición en ambos casos es muy parecida: aparecen las Siete Artes personificadas como alegorías femeninas, entronizadas sobre un banco de piedra corrido y con una serie de personajes masculinos de menos tamaño, sentados a sus pies. La variante más significativa es que en el cuadro de Lo Scheggia las figuras femeninas están enmarcadas por hornacinas aveneradas de clara inspiración renacentista.
Aparte de los letreros identificativos que les acompañan, es posible reconocer cada personificación por el atributo que les caracterizaba desde época medieval. Empezando por el Quadrivium, la Aritmética lleva una tablilla y un punzón para realizar cálculos matemáticos; la Geometría lleva una escuadra y un compás; la Música lleva una especie de organillo; y la Astronomía mira al cielo mientras sostiene un astrolabio o un globo. En cuanto al Trivium, la Retórica se identifica por un rollo manuscrito, símbolo de su elocuencia; la Gramática lleva un flagelo y está acompañada de un par de niños, a los que está enseñando; y la Dialéctica puede llevar un símbolo binario como dos plumas de diferente color, dos serpientes, o un escorpión cuyas pinzas representan las posiciones contrapuestas del pensamiento, aunque aquí aparece con una rama de olivo para figurar la concordia entre todos los saberes. Todas las disciplinas van acompañadas de sabios de la Antigüedad, que destacaron en la práctica de cada una de ellas; así, a la Aritmética le corresponde Pitágoras, a la Geometría Euclides, a la Música Tubalcain, a la Astronomía Ptolomeo, a la Retórica Cicerón, a la Dialéctica Sócrates o el Papa Juan XXI, y a la Gramática Prisciano de Cesárea.


El tema iconográfico de las Artes Liberales fue bastante habitual en la escultura gótica, por ejemplo en los programas decorativos de las catedrales de Chartres y Laon, en el púlpito de la catedral de Pisa, esculpido por Giovanni Pisano entre 1302 y 1310, y en la tumba de Ramón Llull, esculpida por Francesc Sagrera en 1487 para la basílica de San Francisco de Palma de Mallorca. En pintura también hay ejemplos notables como el fresco con el Triunfo de Santo Tomás, que Andrea de Bonaiuto pintó hacia 1365 en la Capilla de los Españoles de la iglesia de Santa María Novella, en Florencia. En el Quattrocento, el tema estuvo de plena actualidad y fue tratado, con diversas variantes, por Pinturicchio en los Apartamentos Borgia del Vaticano, por Botticelli en la Villa Lemmi, y por Filippino Lippi en la basílica de Santa Maria sopra Minerva, entre otros. En la escultura renacentista, Antonio Pollaiuolo representó las Virtudes Teologales y Cardinales junto con las Siete Artes Liberales en la tumba del Papa Sixto IV, en la basílica de San Pedro, en 1484. Por su parte, Bartolomé Ordóñez incluyó alegorías de la Filosofía, la Aritmética, la Gramática y la Lógica en las hornacinas de los lados cortos del sepulcro de Felipe el Hermoso y Juana la Loca en la Capilla Real de Granada, y el conjunto de todas las Artes en el sepulcro del Cardenal Cisneros, en la Universidad de Alcalá.
Un aspecto interesante, tanto a nivel formal como iconográfico, es que las Artes Liberales son siete y a los artistas siempre les ha resultado difícil casarlas en series decorativas de elementos pares, así que frecuentemente se acompañan de una octava alegoría, que podía ser la Filosofía, como en el caso del púlpito de Pisa, la Perspectiva, como en la tumba de Sixto IV, o la Teología, como en el sepulcro del Cardenal Cisneros. De esta forma pueden aparecer distribuidas en dos grupos de cuatro, el Quadrivium por un lado, y el Trivium más una octava figura por otro lado.
La enumeración de las Siete Artes Liberales apareció por primera vez en una obra mitológica del siglo V, del escritor latino Martianus Capella. En la centuria siguiente, Casiodoro las cristianizó y estructuró como un cuerpo enciclopédico de conocimientos que fue adoptado por las escuelas monásticas y catedralicias. A finales del siglo VIII, Alcuino de York las dividió entre el Trivium, centrado en el uso de la lengua, y el Quadrivium, dedicado a las aplicaciones matemáticas. Finalmente, en el siglo XIII Vincent de Beauvais hizo corresponder a cada una de las artes un don del Espíritu Santo, lo cual las señalaba como vía de conocimiento para acceder a Dios. Tales saberes constituyeron la base del sistema educativo de las universidades medievales, y fueron precursores de los modernos estudios científicos desarrollados en la Edad Moderna. Todavía hoy, las disciplinas relacionadas con la Lengua y las Matemáticas siguen teniendo una posición predominante en la mayoría de los sistemas educativos del mundo.

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