miércoles, 22 de septiembre de 2021

LOS PETROGLIFOS DE LA ZARZA

En estos días en que La Palma está de plena actualidad por la erupción del complejo volcánico de Cumbre Vieja, merece la pena poner en valor el interesante patrimonio cultural que atesora esta isla. Precisamente hace menos de un mes tuve la oportunidad de visitar allí un nutrido conjunto de grabados rupestres localizados en el Parque de La Zarza, al noroeste de la isla. Constituye una de las manifestaciones más antiguas de la cultura benahoarita o aborigen, puesto que son muy anteriores a la llegada de los españoles y de hecho permanecieron ocultos a su mirada durante varios siglos. 
Los primeros petroglifos de La Palma fueron descubiertos en 1752 en la cueva de Belmaco, un yacimiento situado en el extremo sureste de la isla, muy lejos de La Zarza. Por esta razón, el cura José de Viera y Clavijo los consideró como un testimonio aislado y “puros garabatos, juegos de la casualidad o la fantasía de los antiguos bárbaros”. En el siglo siguiente otros investigadores como K. von Fritz, S. Berthelot y R. Verneau comenzaron a interesarse por estos curiosos grabados y apuntaron diversas interpretaciones: simples decoraciones, jeroglifos, símbolos para marcar el paso del tiempo, etc. En la primera mitad del siglo XX se descubrieron nuevos ejemplares, primero en Garafía y en las montañas, y más tarde, en 1941, en los enclaves de La Zarza y La Zarcita.  

Este conjunto, escondido en un frondoso bosque de laurisilva, alberga más de 40 paneles rocosos labrados con formas geométricas, entre las que se distinguen grupos de espirales, círculos y semicírculos concéntricos, meandros y líneas de gran variedad y complejidad. La técnica de ejecución incluye el picado, el abrasionado y la incisión. Su estado de conservación es bueno y la red de senderos ha sido acondicionada para poder acceder hasta ellos sin dificultad. En cuanto al elevado riesgo volcánico, que podría afectar a su conservación, esta parte de la isla se encuentra lejos de las zonas más activas en las que se han producido las últimas erupciones y terremotos.

En cuanto al significado de estos símbolos, se han propuesto varias hipótesis. L. Diego Cuscoy y A. Beltrán Martínez los relacionan con cultos dedicados al agua y el sol; M. Hernández Pérez considera que los grabados siguen parámetros espaciales vinculados a las actividades pastoriles; y E. Martín, J. F. Navarro, J. País y A. Rodríguez creen que son obras de arte rupestre realizadas por los primeros pobladores de La Palma en épocas protohistóricas. La mayoría de los estudiosos coincide en señalar la abundancia de agua en este paraje, que seguramente funcionó como una especie de santuario en el que se desarrollaban ritos comunitarios propiciatorios de la fecundidad y la vida.

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Centro de Interpretación Etnográfico La Zarza (ilapalma.net) 


sábado, 7 de agosto de 2021

EL VASO DE LOS GRIFOS

Esta vasija de arcilla, que se conserva en el Museo de Carmona (Sevilla), es una de las piezas de cerámica más emblemáticas de la cultura tartésica y de sus fecundas conexiones con Oriente Próximo. Tiene una altura de 75 cm y una forma abombada, siendo su diámetro máximo de 49 cm. La boca es ancha y presenta un reborde exterior del que parten cuatro asas trigeminadas cortas, que se apoyan sobre los hombros de la vasija. Fue elaborada entre el 650 y el 550 a.C. con un torno, y posteriormente policromada con tonos negros, rojos y amarillos. 

La decoración se distribuye en tres secciones: una banda superior, por debajo de las asas, con motivos geométricos, otra inferior formada por tres bandas paralelas, y una zona central más amplia con figuras. El nombre del vaso proviene de las figuras dibujadas en esa zona central, cuatro grifos que forman una especie de cortejo entre flores de loto estilizadas. Los grifos son animales mitológicos de carácter híbrido, que se componen de una parte delantera con forma de águila gigante, con plumas blancas, grandes alas, pico afilado y fuertes garras, y una parte posterior con forma de león, patas musculosas y larga cola. Originarios de Oriente, fueron ampliamente representados en pinturas y esculturas de Mesopotamia, Persia, Grecia y otras civilizaciones del Mediterráneo. En el mundo griego estaban asociados a Apolo y además vigilaban las cráteras de vino del dios Dionisios. 
En el caso de Carmona, las cabezas de los grifos están efectivamente pintadas de blanco, las alas están perfiladas con negro, los cuerpos coloreados de rojo son de ciervo y los rabos parecen de toro. Como curiosidad, los animales están vestidos con una especie de faldellín bordado y desfilan de manera solemne, lo que hace pensar que tienen un significado simbólico. De hecho, la vasija fue hallada en una estancia de uso religioso, junto con otros objetos rituales como cucharas de marfil, vasos con decoración vegetal y ofrendas de cerámica, durante unas excavaciones realizadas en 1992 en la casa-palacio del Marqués de Saltillo.

En resumen, se trata de un claro ejemplo de la influencia orientalizante introducida en la Bética como consecuencia de las relaciones comerciales y culturales producidas entre Tartessos y otros pueblos del Mediterráneo, en particular los fenicios. La técnica y la tipología de vaso, así como los motivos mitológicos y decorativos de ascendencia oriental, se repiten en otras piezas de cerámica de este mismo período encontrados en el Valle del Guadalquivir. El estado de conservación de la vasija es excelente y las pinturas siguen teniendo gran vivacidad, aunque algunos fragmentos cerámicos se han perdido y han sido reconstruidos en color neutro.


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jueves, 29 de julio de 2021

LA ESCAPADA


Esta curiosa obra de Rafael Canogar es un ejemplo de la búsqueda de experimentación formal y el tratamiento de distintos materiales promovido por algunos artistas españoles durante la segunda mitad del siglo XX. Se trata de un cuadro de tela de 166 x 224 cm coloreado sobriamente con pintura sintética, al que se ha añadido una figura saliente, moldeada con poliéster y fibra de vidrio. Existen varias versiones de esta obra de 1971, una en el Museo de Medellín y otra en el Centro Andaluz de Arte Moderno de Sevilla, que es la que yo he visto personalmente.

El toledano Canogar fue uno de los fundadores del grupo El Paso, junto con Antonio Saura, Manolo Millares, Luis Feito y otros pintores informalistas. Sin embargo, a partir de 1963 abandonó esta corriente y derivó primero hacia el realismo y luego hacia la abstracción, desarrollando un lenguaje muy personal. Su participación en bienales de arte y exposiciones internacionales le permitió una mayor amplitud de miras, que se refleja en su producción de finales de la década de 1960 y principios de 1970, en las que denuncia la falta de libertades de la dictadura de Franco.

La escapada es una obra plenamente insertada en este contexto. Mediante una composición verdaderamente audaz, representa la huida de unos manifestantes durante una protesta en la calle. Las figuras humanas recortadas sobre un fondo neutro enfatizan la soledad de los personajes, que parecen clamar en medio de un desierto. Las fuerzas de orden público que les persiguen no se distinguen, como si fueran un enemigo invisible que les acecha en cualquier momento, hasta que salta la chispa de la revolución. Los colores negros y grises subrayan la angustia por la situación política del país. El aspecto desdibujado, casi etéreo de las siluetas pintadas, contrasta diametralmente con la escultura sobresaliente en primer término, que se sale del plano del cuadro. Este añadido matérico incrementa la sensación de realismo y el nivel de expresividad, de tal forma que la carrera de los personajes se dirige y casi toca al espectador, integrándole en la manifestación.

Aunque la obra, como decíamos, está relacionada con las convulsiones políticas del último Franquismo, el grado de abstracción con que está representada permite transferirla a otras situaciones similares de lucha contra la opresión. Así, la figura que avanza hacia nosotros nos interpela directamente y hace cuestionarnos nuestra posición ante los conflictos sociales, económicos y culturales de nuestro tiempo. ¿Huimos? ¿Nos enfrentamos? ¿Nos dejamos arrastrar? ¿O esquivamos el problema?


Este blog pretende ser un recurso didáctico para estudiantes universitarios, pero también un punto de encuentro para todas aquellas personas interesadas por la Historia del Arte. El arte es un testimonio excepcional del proceso de la civilización humana, y puede apreciarse no sólo por sus cualidades estéticas sino por su función como documento histórico. Aquí se analiza una cuidada selección de obras de pintura, escultura y otras formas de expresión artística, siguiendo en ciertos aspectos el método iconográfico, que describe los elementos formales, identifica los temas que representan e interpreta su significado en relación a su contexto histórico y sociocultural.