Este blog pretende ser un recurso didáctico para estudiantes universitarios, pero también un punto de encuentro para todas aquellas personas interesadas por la Historia del Arte. El arte es un testimonio excepcional del proceso de la civilización humana, y puede apreciarse no sólo por sus cualidades estéticas sino por su función como documento histórico. Aquí se analiza una cuidada selección de obras de pintura, escultura y otras formas de expresión artística, siguiendo en ciertos aspectos el método iconográfico, que describe los elementos formales, identifica los temas que representan e interpreta su significado en relación a su contexto histórico y sociocultural.

lunes, 27 de agosto de 2018

LA ESCLAVA AMERICANA


Esta estatua de bronce de tamaño natural representa una muchacha negra encadenada, lista para ser transportada al mercado de esclavos de América. Fue originalmente realizada en yeso por el escultor John Bell para la Royal Academy de Londres, en 1853. Su primer título, Una hija de Eva, fue modificado en 1862 para la Exposición Internacional de Londres, donde fue presentada como respuesta a la Guerra de Secesión norteamericana, que dirimía precisamente la cuestión de la esclavitud. Posteriormente la estatua fue adquirida por el Primer Barón de Armstrong, Lord William George Armstrong, que la colocó en su mansión de Cragside en Northumberland, al norte de Inglaterra. Desde entonces ha estado siempre en el mismo lugar: en una hornacina de la escalera principal, que conecta el vestíbulo de entrada y el primer piso de la casa.
La muchacha es mostrada con el torso desnudo, apenas cubierta por un trapo, con los brazos caídos y atados con unas cadenas. La rodilla ligeramente levantada y el leve balanceo de la cadera provocan un grácil contraposto, que acentúa la sensual hermosura del cuerpo femenino. La extraordinaria finura de las piernas y los brazos, el modelado liso y la pretensión de retratar el ideal de belleza dentro de los cánones académicos hacen de esta escultura una obra de concepción marcadamente clásica. Sin embargo, el cabello ensortijado, el trapo de tela gruesa, y los apliques de otros metales introducidos para figurar las cadenas y los pendientes, modifican el acabado para hacerlo más cercano a la cruda realidad. Además, el rostro apenado y profundamente resignado de la muchacha hacen pensar en un tema más alejado de los ideales clásicos. La esclava americana es, en realidad, muy parecida al dibujo satírico La esclava virginiana de John Tenniel, que fue publicado en la revista crítica Punch en junio de 1857. En ambos casos estamos ante un fuerte alegato contra la esclavitud. 
El estado de opinión favorable a los derechos civiles de los negros había aumentado en todo el mundo occidental desde principios del siglo XIX, cuando se dictaron las primeras disposiciones legales que limitaban la importación de esclavos de África. A partir de entonces proliferaron sociedades (muchas de ellas religiosas puritanas y cuáqueras) en contra de la esclavitud, que propusieron todo tipo de soluciones para atajar el problema, entre otras la devolución de los negros a África. En este proceso de concienciación ejercieron una poderosa influencia las publicaciones de Mark Twain y novelas muy populares, como La cabaña del tío Tom, de Harriet Beecher-Stowe. La Proclama de Emancipación del Presidente Lincoln fue además una de las principales causas de la Guerra de Secesión, así que la esclavitud era una cuestión de enorme importancia en la sociedad, no sólo en Estados Unidos sino también en otros países como Inglaterra.
Entre los más firmes abolicionistas británicos se encontraba precisamente el propietario de Cragside. Lord Armstrong (1810-1900) fue un importante industrial y científico de Newcastle-upon-Tyne que alcanzó gran notoriedad en la segunda mitad del siglo XIX por sus inventos en el campo de la mecánica, la artillería y la construcción naval. Su compañía se hizo cargo de los acumuladores y motores hidráulicos que ponían en funcionamiento los levadizos del famoso Tower Bridge de Londres. La mansión de Cragside, que edificó, junto con el arquitecto Richard Norman Shaw, fue la primera casa en el mundo iluminada por hidroelectricidad. Pero además de todo esto, Lord Armstrong fue un gran filántropo que fundó la universidad de Newcastle, en 1871, además de otras instituciones científicas y tecnológicas.
La colocación de esta estatua de la joven esclava en la escalera de su casa debe ser entendida entonces como un permanente recordatorio, que quiso hacerse a sí mismo, sobre la necesidad de luchar en todo momento por una sociedad más justa e igualitaria. En cuanto a la escultura por sí misma, plantea una interesante reflexión ética no solo acerca de la esclavitud sino también acerca de los propósitos del arte en el mundo contemporáneo. El propio escultor, John Bell, también estaba a favor del abolicionismo. 

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