Este blog pretende ser un recurso didáctico para estudiantes universitarios, pero también un punto de encuentro para todas aquellas personas interesadas por la Historia del Arte. El arte es un testimonio excepcional del proceso de la civilización humana, y puede apreciarse no sólo por sus cualidades estéticas sino por su función como documento histórico. Aquí se analiza una cuidada selección de obras de pintura, escultura y otras formas de expresión artística, siguiendo en ciertos aspectos el método iconográfico, que describe los elementos formales, identifica los temas que representan e interpreta su significado en relación a su contexto histórico y sociocultural.

lunes, 3 de septiembre de 2018

LA ESTELA DE INSUS

El monumento que lleva este nombre es sin duda la pieza estrella del pequeño Museo de Lancaster, en Inglaterra. Se trata de una lápida de piedra, tallada en bajorrelieve, de más de metro y medio de altura, que marcaba el lugar en el que se encontraba la tumba de un soldado romano. Datada entre los años 80 y 100 de nuestra era, fue excavada en Aldcliffe Road en noviembre de 2005, y se encuentra en perfecto estado de conservación, a pesar de que se encontró partida en varios fragmentos, que tuvieron que ser cuidadosamente recompuestos por arqueólogos de la Universidad de Manchester y del Lancashire Conservation.
La escena muestra a un legionario de caballería que acaba de decapitar a un guerrero bárbaro. El cuerpo inerte del guerrero está arrodillado en la esquina inferior derecha, mientras el caballo le pasa por encima y el jinete le pisotea en señal de victoria. El romano agarra con la misma mano su espada y la cabeza decapitada, dejando bien visibles el arma y el producto de su triunfo, mientras que con la otra mano controla el caballo encabritado. El cuerpo de la figura principal está vuelto hacia nosotros y es de mayor tamaño que el del nativo. De esta forma se aprecia mejor la coraza, la capa sujeta con un broche, el rostro y el casco adornado de plumas, además de figurar simbólicamente la diferencia de jerarquía entre los civilizadores romanos y los pueblos bárbaros. La escena es ciertamente impresionante y el mensaje es claro y directo, aunque está plasmado con un lenguaje plástico algo tosco. Probablemente fue realizada por un artista local que solo fue capaz de sintetizar los rasgos faciales de manera arquetípica y utilizó simples líneas paralelas para representar las crines del caballo o los pliegues de la capa. Un detalle curioso lo constituyen las patas delanteras del animal, que se superponen al marco en una suerte de escorzo bastante incorrecto.
Toda la composición se cierra en la parte superior por un remate que adopta la forma de un arco, decorado con líneas curvas y un gran sol en la cúspide. En la base de la estela hay una inscripción que aporta más información sobre el personaje y el tema representado. Traducida del latín dice: «A los dioses manes. Insus, hijo de Vodullus, ciudadano de los Treveri, caballero del Ala Augusta, de la tropa de Victor, curator, su heredera Domitia dejó esto colocado». Los Treveri eran una tribu de la Germania Occidental romanizada y el término curator se utilizaba para designar a un oficial o un intendente del ejército.
Sin ser una obra de arte sobresaliente, la excepcionalidad de su hallazgo en un yacimiento arqueológico tan al norte de Inglaterra, hacen de la Estela de Insus un testimonio muy significativo de la conquista romana de Britania. Es cierto que se han encontrado otras estelas funerarias en Inglaterra pero no con una representación tan narrativa sobre la vida del personaje o el hecho que pretenden rememorarse. Por si fuera poco, los arqueólogos descubrieron restos de pintura roja en la inscripción de la base. Por consiguiente, su importancia estriba en el hecho de que puede considerarse un auténtico documento histórico en piedra.

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