Este blog pretende ser un recurso didáctico para estudiantes universitarios, pero también un punto de encuentro para todas aquellas personas interesadas por la Historia del Arte. El arte es un testimonio excepcional del proceso de la civilización humana, y puede apreciarse no sólo por sus cualidades estéticas sino por su función como documento histórico. Aquí se analiza una cuidada selección de obras de pintura, escultura y otras formas de expresión artística, siguiendo en ciertos aspectos el método iconográfico, que describe los elementos formales, identifica los temas que representan e interpreta su significado en relación a su contexto histórico y sociocultural.

jueves, 11 de abril de 2019

LA PORTADA DE LA IGLESIA DE SASAMÓN


Los primeros talleres escultóricos del Gótico en España fueron desarrollados por artistas de formación o de origen francés. Se localizaron en torno a la obra de las catedrales de Burgos y León, a mediados del siglo XIII. Su prototipo de portadas monumentales es el siguiente. Normalmente, presentan en las jambas una serie de estatuas alineadas, de tamaño próximo al natural, y una única escena principal que ocupa toda la superficie del tímpano, normalmente el Juicio Final o la Coronación de la Virgen. El dintel presenta una hilera de personajes de menor tamaño, que complementan la escena principal y con frecuencia representan a los doce apóstoles. Por último, las arquivoltas se llenan de pequeñas figuras puestas de perfil mirando hacia el tímpano, por ejemplo ángeles o personajes del Antiguo Testamento. El estilo y los temas son similares a los que decoran las portadas de las catedrales de Chartres, Reims y Amiens, entre otras.
Una perfecta interpretación de este modelo se realizó en torno a 1240 en la Portada del Sarmental de la catedral de Burgos, que a su vez fue copiada en la puerta sur de la iglesia de Santa María la Real, en el vecino pueblo de Sasamón. Sasamón se convirtió en una próspera villa durante el reinado de Sancho II el Fuerte y llegó a ser sede episcopal. La iglesia de Santa María se construyó entre los siglos XII y XV, pero la portada que nos concierne debió esculpirse a mediados del XIII. Su calidad artística es menor que la del Sarmental de Burgos por algunos detalles arcaizantes, pero a nivel compositivo e iconográfico es prácticamente idéntica, lo que se explica por el éxito del modelo.
La escena principal se muestra en el tímpano, donde está Jesucristo sedente según el modelo románico del Pantocrátor, con un libro en la mano que hace referencia a su predicación evangélica. Alrededor suyo recogen el mensaje los cuatro evangelistas, representados de dos maneras distintas: por un lado, como si fueran cuatro escribanos medievales que trabajan sobre sus pupitres, y por otro, mediante sus símbolos característicos (el águila de San Juan, el león de San Marcos, el toro de San Lucas y el ángel de San Mateo), formando el Tetramorfos. En el dintel aparecen los doce apóstoles sentados en hilera, portando libros y mirándose mientras conversan de dos en dos; sus rasgos faciales son naturalistas y están perfectamente individualizados. En las arquivoltas hay tres series de personajes: la interior está llena de ángeles arrodillados y las dos exteriores muestran a los veinticuatro ancianos del Apocalipsis sentados de perfil, junto con otras figuras de difícil interpretación. En el parteluz está la imagen de la Virgen María presentando al Niño Jesús, que mira de frente y no se comunica con su madre, según un prototipo iconográfico todavía románico. Finalmente, las esculturas de las jambas están separadas por columnillas y representan reyes, santas y profetas no identificados.
Las figuras se adaptan al marco arquitectónico y son bastante rígidas, lo cual sería una característica bastante retardataria, al igual que la iconografía del Tetramorfos. Sin embargo, la imagen de Cristo es más humanizada y la escena central es bastante diáfana, alejada del típico horror vacui románico; además, los ancianos de las arquivoltas están cubiertos por doseletes y el dintel presenta un remate formado por una serie de torres y arcos trilobulados. Todo ello pone a esta portada en conexión directa con el estilo gótico clásico, proveniente de Francia, y demuestra la repercusión del taller escultórico desarrollado en aquella época en Burgos.


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