Este blog pretende ser un recurso didáctico para estudiantes universitarios, pero también un punto de encuentro para todas aquellas personas interesadas por la Historia del Arte. El arte es un testimonio excepcional del proceso de la civilización humana, y puede apreciarse no sólo por sus cualidades estéticas sino por su función como documento histórico. Aquí se analiza una cuidada selección de obras de pintura, escultura y otras formas de expresión artística, siguiendo en ciertos aspectos el método iconográfico, que describe los elementos formales, identifica los temas que representan e interpreta su significado en relación a su contexto histórico y sociocultural.

viernes, 10 de mayo de 2019

EL PALACIO AMMAZULU


Uno de los lugares más sorprendentes que he tenido la ocasión de visitar en toda mi vida es un museo de arte africano, reconvertido en hotel de lujo, que lleva por nombre Ammazulu. Su origen está ligado a la figura de Peter Amm, un arquitecto sudafricano que hace casi cincuenta años adquirió un amplio terreno a las afueras de la ciudad de Durban. Peter era un apasionado de la naturaleza y durante años se dedicó a diseñar en aquel lugar una especie de jardín botánico en el que plantó numerosas especies tropicales, en consonancia con la reserva natural de Krantzkloof, que limita con su propiedad. Una vez conformado este paisaje singular, inició la construcción de un gran edificio con el objetivo de compartirlo como un museo de arte africano abierto al público, no como una mansión particular.
El proyecto, sin embargo, se encontró al inicio con la oposición del ayuntamiento de Durban, que no aceptó la idea de hacer un museo en una zona declarada de uso residencial. La solución ingeniada por Peter Amm fue construir un hotel que fuese a la vez un museo. Para conseguirlo, consultó a otros arquitectos del lugar, como su amigo Kevin MacGary:

«Fui a su oficina una tarde y estuvimos jugando con bocetos y diseños. Al cabo de un año, dimos con el concepto. Quería integrar las artes aplicadas en la arquitectura y convertirlo en un alojamiento donde los invitados de todas partes de Sudáfrica y más allá pudieran disfrutar de la obra».

El edificio se construyó utilizando materiales y recursos autóctonos, y ha mantenido en todo momento un absoluto respeto por el medio ambiente circundante. A pesar de su apariencia caprichosa, está cuidadosamente planificado. Una galería central de columnas da paso a cada lado a una serie de salas, oficinas, la tienda, la cafetería y un spa en la planta baja, mientras que en la planta superior se sitúan las poquísimas habitaciones de los huéspedes, las terrazas exteriores y el comedor. Las veinte columnas que enmarcan esta galería central son seguramente el elemento más característico del conjunto, por sus diversas texturas y su variada decoración realizada a base de objetos reciclados. Están fabricadas con cemento y los capiteles son de poliestireno. La primera serie fue diseñada por Jane du Rand tomando como base la idea de utilizar todas las artes como fuente de diversión, un concepto que ha sido secundado por otros artistas y estudiantes de Bellas Artes que han participado después en el proyecto, como Leon Mostert. Por esta razón es posible distinguir, adosados a la parte alta y al capitel de las columnas, elementos tan curiosos como juguetes, tazas de té, cedazos de cocina, jarrones, aislamientos eléctricos de cerámica, bombillas de colores, trozos de cañería y apliques metálicos o de cristal. Los fustes están cubiertos de azulejos, en ocasiones conscientemente fragmentados, que forman tramas geométricas, bandas y anillas con múltiples soluciones artísticas. Como resultado de ello, las columnas han pasado de ser meros sustentantes a convertirse en elementos museísticos por sí mismas, porque integran a la perfección la arquitectura, las artes aplicadas y una gran parte de la colección de objetos de Peter.
Otras piezas interesantes del museo son las puertas de madera, obtenidas de edificios históricos de Ciudad del Cabo. Algunas de ellas son magníficos ejemplos de Art Nouveau y otras fueron originalmente importadas de Bali. También hay una escalera de caracol, hecha en hierro fundido, que pertenecía al edificio Greenacres en el centro de Durban, además de numerosas antigüedades procedentes de la India y Bali. Este legado artístico se ha conectado con el presente invitando a participar al artista urbano Gogga, que vino de Johannesburgo para realizar dos grandes grafitis en las paredes laterales. La única sugerencia que se le hizo fue que tomara como referencia los colores de las columnas, pero tuvo entera libertad para interpretar sus impresiones sobre el lugar. Ammazulu sigue siendo hoy una obra en proceso, a la que se suman nuevas creaciones y objetos para abrir un fantástico mundo de posibilidades artísticas, muy diferentes de las que estamos acostumbrados en Europa. 



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