sábado, 7 de agosto de 2021

EL VASO DE LOS GRIFOS

Esta espectacular vasija de arcilla, que se conserva en el Museo de Carmona (Sevilla), es una de las piezas de cerámica más emblemáticas de la cultura tartésica y de sus fecundas conexiones con Oriente Próximo. Tiene una altura de 75 cm y una forma abombada, siendo su diámetro máximo de 49 cm. La boca es ancha y presenta un reborde exterior del que parten cuatro asas trigeminadas cortas, que se apoyan sobre los hombros de la vasija. Fue elaborada entre el 650 y el 550 a.C. con un torno, y posteriormente policromada con tonos negros, rojos y amarillos. 

La decoración se distribuye en tres secciones: una banda superior, por debajo de las asas, con motivos geométricos, otra inferior formada por tres bandas paralelas, y una zona central más amplia con figuras. El nombre del vaso proviene de las figuras dibujadas en esa zona central, cuatro grifos que forman una especie de cortejo entre flores de loto estilizadas. Los grifos son animales mitológicos de carácter híbrido, que se componen de una parte delantera con forma de águila gigante, con plumas blancas, grandes alas, pico afilado y fuertes garras, y una parte posterior con forma de león, patas musculosas y larga cola. Originarios de Oriente, fueron ampliamente representados en pinturas y esculturas de Mesopotamia, Persia, Grecia y otras civilizaciones del Mediterráneo. En el mundo griego estaban asociados a Apolo y además vigilaban las cráteras de vino del dios Dionisios. 
En el caso de Carmona, las cabezas de los grifos están efectivamente pintadas de blanco, las alas están perfiladas con negro, los cuerpos coloreados de rojo son de ciervo y los rabos parecen de toro. Como curiosidad, los animales están vestidos con una especie de faldellín bordado y desfilan de manera solemne, lo que hace pensar que tienen un significado simbólico. De hecho, la vasija fue hallada en una estancia de uso religioso, junto con otros objetos rituales como cucharas de marfil, vasos con decoración vegetal y ofrendas de cerámica, durante unas excavaciones realizadas en 1992 en la casa-palacio del Marqués de Saltillo.

En resumen, se trata de un claro ejemplo de la influencia orientalizante introducida en la Bética como consecuencia de las relaciones comerciales y culturales producidas entre Tartessos y otros pueblos del Mediterráneo, en particular los fenicios. La técnica y la tipología de vaso, así como los motivos mitológicos y decorativos de ascendencia oriental, se repiten en otras piezas de cerámica de este mismo período encontrados en el Valle del Guadalquivir. El estado de conservación de la vasija es excelente y las pinturas siguen teniendo gran vivacidad, aunque algunos fragmentos cerámicos se han perdido y han sido reconstruidos en color neutro.


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Este blog pretende ser un recurso didáctico para estudiantes universitarios, pero también un punto de encuentro para todas aquellas personas interesadas por la Historia del Arte. El arte es un testimonio excepcional del proceso de la civilización humana, y puede apreciarse no sólo por sus cualidades estéticas sino por su función como documento histórico. Aquí se analiza una cuidada selección de obras de pintura, escultura y otras formas de expresión artística, siguiendo en ciertos aspectos el método iconográfico, que describe los elementos formales, identifica los temas que representan e interpreta su significado en relación a su contexto histórico y sociocultural.