miércoles, 17 de marzo de 2021

SAN PATRICIO

San Patricio es el patrón de Irlanda y sin duda uno de los santos más populares de la Cristiandad. Su representación artística es bastante frecuente en las Islas Británicas y en los Estados Unidos de América. En otras partes del mundo, ajenas a la tradición evangelizadora de Irlanda, es más raro encontrar obras artísticas de calidad que muestren al personaje o alguno de los episodios significativos de su hagiografía. Por eso este cuadro español de 208 x 143 cm tiene un interés excepcional. Se trata de un anónimo fechado en la segunda mitad del siglo XVII, que se conserva en una de las salas de pintura barroca del Museo de Cádiz. Anteriormente fue atribuido a Valdés Leal y perteneció a la colección particular de la familia Reina, pero hoy está catalogado como una obra de la Escuela Sevillana.
La figura destacada es lógicamente San Patricio, representado de acuerdo con su iconografía arquetípica, como un venerable anciano de pie, vestido de obispo, con una capa pluvial ricamente ornamentada, mitra y dos atributos característicos: en una mano un báculo rematado con una cruz patriarcal y en la otra un libro. A sus pies se encuentra arrodillado un joven rey ataviado como un soldado romano, que se ha despojado de su yelmo, su corona y su cetro real, los cuales yacen sobre el pavimento ajedrezado. El color azul de la vestimenta le identifica como un caudillo escocés convertido por Patricio al cristianismo.
En la parte superior derecha hay una arquitectura clásica que sirve de marco dignificador al santo, y en el fondo izquierdo una escena secundaria con varios personajes. Según la información del museo se distinguen en esa escena una mujer sobre el suelo, con un niño en sus brazos, y varios hombres junto a un caballo encabritado, que hacen alusión a uno de los milagros de San Patricio. En último término se encuentra una iglesia en un acantilado y a su lado la figura del mismo santo a menor escala. La composición se completa con una gloria celestial formada por la paloma del Espíritu Santo y un grupo de angelitos que llevan jarrones y otros objetos sagrados al apóstol. En el ángulo inferior izquierdo otro ángel sostiene un pergamino con una leyenda alusiva al donante de la obra. La traducción es la siguiente:

«Imagen del glorioso patriarca San Patricio, apóstol de Irlanda. Le dedicó Don Patricio Muledy, caballero irlandés, este santuario con los jubileos e indulgencias que nuestro Santísimo padre Alejandro VII le concedió para la cofradía erigida bajo su advocación en el año de 1666.»

San Patricio nació en Escocia o Gales a finales del siglo IV d.C. Según su propia biografía o Confessio, cuando tenía dieciséis años fue apresado por unos piratas y vendido como esclavo en Irlanda, donde permaneció cautivo durante seis años, trabajando como pastor. Una visión mística le dio la pista necesaria para escapar y regresar a Britania, donde decidió hacerse sacerdote. Entonces viajó para estudiar en Tours y Auxerre, donde fue ordenado. Otra visión le conminó a evangelizar Irlanda, lo cual llevó a cabo adaptando la fe católica a las costumbres paganas existentes, de origen celta. Su predicación resultó exitosa gracias a su facilidad de palabra y al empleo de algunas metáforas, como la que explicaba el misterio de la Trinidad mediante la figura de un trébol. Entre sus milagros más conocidos, una tradición local le atribuye la acción de haber librado de serpientes toda la isla. La fundación de comunidades cristianas fue otro aspecto esencial de su apostolado. Esta labor se recuerda en la iglesia dibujada en el fondo del cuadro, y fue adecuadamente continuada por el donante, Patricio Muledy, como reza la inscripción de la esquina inferior.

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Este blog pretende ser un recurso didáctico para estudiantes universitarios, pero también un punto de encuentro para todas aquellas personas interesadas por la Historia del Arte. El arte es un testimonio excepcional del proceso de la civilización humana, y puede apreciarse no sólo por sus cualidades estéticas sino por su función como documento histórico. Aquí se analiza una cuidada selección de obras de pintura, escultura y otras formas de expresión artística, siguiendo en ciertos aspectos el método iconográfico, que describe los elementos formales, identifica los temas que representan e interpreta su significado en relación a su contexto histórico y sociocultural.